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viernes, 26 de junio de 2009

La biblioteca alemana Görres: lo que fue, lo que es y lo que debería ser

Hay que ver lo que puede el dinero. Pero no sólo el dinero. Dejadme que os cuente:

había una vez, una…institución muy muy lejana (por Colonia o así), y esa institución dedicada a fortalecer el catolicismo haciendo que ocupen cargos educativos los católicos frente a los ortodoxos. Bueno, el caso es que tenía una biblioteca. Y la Sociedad, llamémosla Görres, se hace fuerte y abre una sede en Jerusalén, Lisboa y Madrid. Y cada sede tiene su biblioteca, y Madrid también tiene la suya. Y sus fondos son el 80% en alemán, de temáticas humanista, con mucha literatura, y hasta con fondo antiguo. Últimamente, su ser consistía en contribuir positivamente a fortalecer e intensificar las relaciones culturales hispano-alemanas al hacer posible un mayor acercamiento y un conocimiento mutuo más profundo de ambas culturas. Y es que lo que más se insvestiga es la temática de las relaciones interculturales, etc. Por ejemplo: Goethe en España, Calderón en Alemania...

Pero todo llega, y un día el Instituto de la Sociedad Görres cierra sus puertas de Madrid, como lo hizo en Lisboa. Y si en Portugal se hizo cargo de la biblioteca…a ver, creo que fue la Universidad Católica, pues en Madrid es la Facultad San Dámaso. Y...ejem, este cuento se ha acabado. Así, sin final al uso (ni al desuso, porque no hay final, y lo que seguro que no hay son perdices).

Así que ahí está, una biblioteca especializada chapada a la antigua en toda regla. Sin web, sin catalogación informática (con fichas mecanografiadas; es la primera vez que lo veo sin que sea un viejo recuerdo), sin… nada. Dicen que hay usuarios, pero como no hay estadísticas no sabemos cuantificar. Lo bueno: que se puede pedir documentos y se atiende bien, trayéndolos de Alemania o comprándolos si puede ser; que tiene fondo interesante; y que se va a cambiar el software (Milenium van a poner) y se va a dar conocer por la web. Lo malo: lo demás, que es una biblioteca de mitad del siglo XX, que no se conoce, que es difícil encontrar cosas, que hay que ir allí, que …

Vale, ¿por qué esa dejadez? Pues no sé de quién es culpa, ni me interesa. Pero para arreglarlo hacen falta dos cosas: dinero (presupuestos) e interés. Y para ello tiene que haber alguien (o una institución) que respalde. Ay, qué fácil lo tienen las bibliotecas municipales…

Bueno, lo que decía, que es dinero, pero también el querer sacar la biblioteca adelante. Porque yo veo dos salidas: la biblioteca quiebra y los fondos los asume otra, o sale adelanta mejor o peor (que es como hasta ahora).

Y dos apuntes: primero, que es difícil estar integrada en la facultad manteniendo cierta independencia, y sobre todo dependiendo de ella para todo (económica y administrativamente); y segundo, que se supone que en los últimos años se ha hecho un esfuerzo por darse a conocer (mandando listas de novedades…y creo que ya está). Ante este fracaso habría que hacer algo: desde personal cualificado y motivado, hasta …yo qué sé, lo que se os ocurra.

Una anécdota: aún mantiene el sistema de catalogación prusiano, basado en materias y épocas (creo que llamado también Eppelsheimer; ¿alguien me puede dar más información al respecto?). Vaya, que habría que catalogar los 29000 volúmenes de nuevo.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Las otras bibliotecas

Hay otras bibliotecas que complementan a las normales, es decir, a las de la comunidad y del municipio de Madrid. Suelen ser de instituciones públicas o privadas, en cualquier caso más restringidas que las otras. Así, pocos saben que el Museo Reina Sofía tiene biblioteca de libre acceso. O que hay una organismo, por allá, por Moncloa, que se llama AECID, que quiere decir Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo. Y también tiene biblioteca. Ésta tiene una sección hispánica y otra islámica, y tiene fondos interesantes americanos: que tratan del otro lado del charco, que se editaron allí, etc. Lo malo es que para poder realizar un préstamo tienes que “acreditar la condición de investigador o de alumno de doctorado o del segundo ciclo de estudios universitarios”. La biblioteca del CIDE (Centro de Investigación y Documentación Educativa), es decir, la biblioteca del Ministerio de Educación, también pide acreditación del título o estudios académicos.

No tengo muy formada la opinión al respecto (a ver si alguien me ayuda), pero creo que, hoy día, no es un adelanto para facilitar el acceso a los documentos poner ese tipo de trabas –absurdas, creo yo- para poder tomar obras en préstamo.

Además, se tratan de bibliotecas que pasan desapercibidas para el ciudadano de a pie; ¿están restringidas a los estudiosos de la materia? ¿a los profesionales? Supongo que no se puede ir a estudiar, ni a leer tal o cual libro, sino a realizar trabajos serios (con un director que tenga un cargo...).

Mi problema es que no sé por qué tiene que haber bibliotecas para la gente de la calle (municipales y regionales), y otras más restrictivas. Esto empieza a dejar de tener sentido ya, y poco a poco será un retraso... O quizá no, quizá sea necesario poner mala cara a quien va a ojear láminas coloreadas en la biblioteca del Reina Sofía o entra ‘de paseo’ a la del AECID (son suposiciones mías, quiero pensar que ningún bibliotecario lanzaría una mirada fruncida a un usuario por el mero hecho de estar en su biblioteca); quizá sea eso lo normal para diferenciar estas bibliotecas de las bibliotecas públicas. La verdad, no lo tengo muy claro.

viernes, 14 de noviembre de 2008

La bibliotecas de La Casa Encendida

Dentro del centro social y cultural de la Obra Social Caja Madrid, encontramos su servicio de biblioteca. No es que sea algo impresionante, pero sí agradable. Y por poco que ofrezca, completa los servicios de las bibliotecas públicas: hay WIFI, se pueden realizar préstamos de obras interesantes (por ejemplo, la CDU), se pueden visionar CD y DVD, ect. Y dentro de esas otras cosas, está la biblioteca joven, con un monitor para atender al público de entre 6 y 12 años; también la mediateca parace superar la red pública, con más y mejores equipos y servicios; los fondos especializados en arte, así como en formato digital (sobre todo en soporte CD, DVD) es mayor y, relativamente, más interesante; y sobre todo, el horario: abre de lunes a sábados, de 10 a 21:30, y algunos servicios, como la mediateca o la sala de trabajo y ofimática, ¡hasta los domingos!.

Pero no todo es bueno es La Casa Encendida: el catálogo es una chapucilla, y hay lo que hay (aunque están abiertos a desideratas); además, no lo aconsejo como sala de estudio ni de conexión a Internet porque suele haber bastante movimiento (vamos, mucha gente). Y no olvidemos que se trata de una empresa lo que esconde detrás, así que para usar los ordenadores tienes que pagar 1 euro o acreditar ser estudiante, cliente de CajaMadrid, o no sé qué más. Pero para WIFI con tu portátil no, y es un lujo, aunque te limiten el tiempo a 2 horas de conexión, si no recuerdo mal.

Bueno, yo sólo conozco la central, la de Ronda de Valencia. La impresión es bastante buena: se puede ir a ver algunas de sus interesantes exposiciones, ver o escuchar algún DVD, tomar un café (de máquina) en su terraza (si hace bueno), participar en sus talleres... Si en vez de ser un centro cultural con biblioteca, fuera principalmente una biblioteca con centro cultural, sería el modelo para "la biblioteca tipo" que todo bibliotecario querría tener.